lunes, 2 de febrero de 2015

A merced de nuestras creencias


El papel de las creencias en nuestra vida a menudo se pasa por alto. Vemos los efectos de estas creencias a nuestro alrededor y nos centramos en determinadas cosas, algunas que nos agradan y otras que no, pero no hacemos lo necesario para buscar la raíz, para encontrar las creencias que generan el mundo que nos rodea. Lo crea o no, el mundo a su alrededor se genera a partir de las creencias.

Las creencias son la fuerza más poderosa en el universo humano. Ellas son responsables de 99% de lo que experimentamos en nuestra vida. Ellas generan pensamientos, comportamientos, sentimientos, y estos a su vez generan las costumbres sociales, la acción política, incluso, el diseño arquitectónico de todo. Mire a su alrededor y todo lo que ve allí es causa de una creencia u otra.

En una escala más pequeña, todo lo que usted hace, piensa y siente es porque cree algo acerca de las experiencias en su vida. Usaré el siguiente ejemplo para explicarlo mejor.

Tres personas se encuentran en el mismo atasco de tráfico. Todos están yendo a su casa, con sus familias, en el mismo barrio. La primera se llena de rabia al no conocer la causa de la paralización. La segunda se relaja y disfruta de los pocos minutos inesperados de soledad y pone su música preferida. La tercera utiliza esos pocos minutos para tomar respiraciones profundas y practicar la paciencia.

Lo que provoca sus diferentes reacciones es, al final de cuentas, lo que cree cada una acerca de la situación. La primer persona cree que es inexcusable que no pueda llegar a tiempo a donde va por culpa de alguien más. La segunda cree que es un regalo de la vida tener el tiempo a solas que tanto necesita. La tercera cree que es una oportunidad para poner en práctica que lo ha aprendió en sus clases de YOGA

Probablemente, ninguna de ellas  era consciente de que estaban creyendo algo en particular acerca del atasco de tráfico. Ellas sólo experimentan la situación y reaccionaron. La mayoría de las creencias son inconscientes, y ahí radica el problema.


Debido a que las creencias son responsables de un gran porcentaje de nuestra experiencia, es una buena idea mantener las creencias que son útiles, pero no las que son perjudiciales. Sin embargo, como  en su mayoría son inconscientes, es difícil diferenciarlas pues generalmente solo podemos ver un pequeño porcentaje de ellas como sucede con los icebergs, y el resto yace sumergido en nuestro inconsciente.



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