lunes, 3 de agosto de 2015

Las creencias crean el mundo



Lo crea o no, el mundo se ha creado a partir de las creencias. Como un ejemplo observemos los enormes rascacielos... al igual que todo lo demás que usted puede ver con sus ojos, oír con sus oídos, y tocar con sus dedos, los rascacielos comenzaron siendo una creencia. Alguien creyó que era posible. Alguien pensó que los seres humanos tienen la capacidad y la autoridad para crear una estructura de este tipo. Es una realidad que sin las creencias fundamentales este tipo de construcciones, al igual que cualquier otra, no habría existido. 

¿Cómo podría alguien construir un rascacielos si nadie creyera que es posible? Lo mismo ocurre con las carreteras, las escuelas, los hospitales, los puentes, las casas, las tiendas de comestibles, la TV, el teléfono móvil, los microondas, las computadores, y tantas y tantas cosas que nos rodean y que han sido creadas por el hombre.

Mientras que las personas no pueden ser creadas por una creencia, la forma en que piensan y hablan depende de lo que ellos creen. Y lo mismo va para usted... así es como funciona la mente humana.

Cada vez que nace un bebé, el mundo es de nuevo bendecido con una manifestación pura de la conciencia. Los bebés son prístinos, puros, e inocentes, y si alguna vez ha tenido el placer de ver su sonrisa y oírle reír, entonces usted sabe que esto es cierto. 

La creación de sistemas de creencias comienza incluso antes del nacimiento. Se ha demostrado científicamente que la conexión íntima con la madre no sólo permite al feto escuchar lo que está pasando, sino que realmente él puede sentir lo que está pasando. Si la madre es una persona feliz y confiada, su bioquímica va a tener un producto químico determinado y el bebé va a experimentar la misma cosa. Si por el contrario, la madre esta temerosa y enojada, su bioquímica va a ser diferente y el bebé va a experimentar el miedo y la ira. 

Se preguntará ahora, ¿qué tiene eso que ver con las creencias?

Verá, ya en este momento, aunque es muy temprano, el niño está aprendiendo a través de esta comunicación bioquímica con su madre sobre cómo es el mundo. Esto es simple, el niño comienza su educación sobre la seguridad o peligro del mundo en este momento. Yo no quiero decir que este es el momento decisivo en su definición del mundo, pero serán sus primeras impresiones. Después del nacimiento, esta conciencia nueva y abierta hacia todo aprendizaje comienza a absorber todo a su alrededor. Todo. Cada Cosa. Sin discreción. 

El bebe va a utilizar esa información sensorial para la construcción de su sistema de creencias. Un ejemplo negativo podría ser que si al momento de darle al pequeño un oso de peluche el escucha un bocinazo inesperado y tan fuerte que lo asusta, él podría aprender que los osos de peluche son de miedo.

A medida que el bebé crece y se convierte en un niño, su sistema de creencias se solidifica, empieza a filtrar la información que recibe. A los 2 años de edad, los filtros son más que los de un recién nacido, pero mucho menos que los de un niño de 12 años de edad, alrededor de la pubertad, es el momento en el cual el sistema de creencias suele completarse, para dar paso al rito ocasional hacia la persona madura en que se convertirá. Este sistema de creencias podría permanecer intacto hasta la muerte.

A lo largo de la mayor parte de nuestras vidas, nos reservamos el sistema de creencias que hemos heredado del mundo alrededor de nosotros, independientemente de si es útil o perjudicial. Pero hay algunos, los pocos que se dan cuenta de que la única manera en que realmente pueden cambiar sus vidas es cambiar sus creencias.




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