martes, 15 de marzo de 2016

La decisión de ser feliz


Como lo he comentado en notas anteriores, estoy convencida que ser feliz es una decisión personal, por ello resulta difícil aceptar la idea de que nuestra felicidad dependa de alguien o de algo en particular; sin embargo, existe la posibilidad de caer en la confusión de que somos felices porque poseemos tal o cual característica, objeto, o habilidad, y más aún, pensar que es otro ser quien nos la proporciona.
Esto implica un gran riesgo, ¿Qué pasaría si ese elemento que nos hace felices desaparece?
La infelicidad es producto de la impresión de carencia, es decir, cuando sentimos que algo nos falta, y "somos felices" al sentir que logramos complementarnos y llenar ese vacío.
Como lo cita la Dra. Liliana Angélica Rodríguez Villena, en su documento titulado "La felicidad como sentido de la vida"

  • La vida entera -además de ser celebración y gozo- es un proceso de aprendizaje, y conocer es un proceso biológico; es decir, de interacciones significativas. Y para que tengan sentido, antes han de ser sentidas. Esta dimensión relacional de la vida corresponde armoniosamente con el goce o felicidad que hallamos en la propia transformación.
Es así como podemos entender que con solo respirar transformamos el ambiente y nos transformamos a nosotros mismos, caminar, mirar, sonreír, o quizás con solo estar en un determinado espacio, somos un factor de transformación, y es nuestra decisión ser un factor de cambio positivo.
En la medida que hacemos consiente nuestra participación en la naturaleza y en la conciencia social que nos rodea, podemos generar transacciones e intercambios que ayuden a genera un ambiente armonioso.
Por ejemplo, cuando se lleva a cabo un cambio de casa o mudanza, quienes la habitaron anteriormente dejaron en ella sus experiencias, sus sentimientos y parte de su vida, ahora, es a los nuevos ocupantes a quienes corresponde llenar el espacio y hacer de él un lugar de gozo y felicidad.
Muchas veces se vive el cambio como un proceso y no como un evento, la experiencia de llegar a un nuevo hogar es algo que no ocurre instantáneamente, por lo general se da un anuncio, luego hay un momento para planear como se va a realizar, se establecen fechas, y se realizan las tareas de empaque, contratación de los servicios de apoyo, y en un momento determinando se realiza el traslado.
En todo esto, se observa que al efectuarse el cambio físico se inicia también la transformación personal. Las personas no cambian simplemente porque se mudaron de casa, es hasta que experimentamos en el nuevo ambiente y cuando entramos en contacto con situaciones diferentes lo que nos lleva al cambio real, es decir, hasta que nos movemos de lo que habíamos conocido y hecho, a través de un período de transición, para llegar a una nueva forma deseada de sentirnos y comportarnos, haciendo propio el nuevo espacio.
El tratamiento del cambio como un proceso es un componente central para una transformación exitosa, y valerse de los recursos o el apoyo adecuado puede hacer la vida más simple y agradable, como en el caso de la mudanza, contar con un buen servicio puede hacer la diferencia:
Mudanzasfedericoramos.es/



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