Un Regalo de Amor

Esta es una bellísima meditación que por fortuna encontré y deseo compartir con todos ustedes esperando que la disfruten tanto como yo, y se convierta en una oportunidad de renovación y preparación para los cambios de los nuevos tiempos que se avecinan.


Forma parte del contenido de un disco titulado "Brillará en Ti - Aleia" con las canciones de la película HIM, Más Allá de la Luz.

Si le agradaría recibir las otras 15 canciones incluidas en este disco, solicítelas a través del formulario que se encuentra en la barra lateral y con gusto se las enviaré sin costo alguno.


Para iniciar y antes de dar clic para escuchar, le sugiero que se asegure de tener sus bocinas encendidas, se coloque cómodamente, apague su celular, descuelgue el teléfono y evite cualquier cosa que pueda interrumpirle o distraerle durante los 16 minutos que dura la meditación.


Si desea descargar esta grabación en su computadora, señale el enlace, de clic con el botón derecho del mouse y seleccione "Guardar destino como" o cuando este en la página de reproducción solo tiene que hacer clic con el botón derecho del mouse, se abrirá un menú, seleccione "Guardar como", elija la ubicación y de clic en guardar.


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16 Ascensión (meditación)

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viernes, 20 de febrero de 2015

Las creencias modelan los hábitos.


Los seres humanos somos criaturas de hábitos. Desarrollamos rutinas, y luego nos olvidamos de ellas, felices de permitir que se ejecuten en piloto automático. Esto puede ser muy cómodo, pero también puede ser un obstáculo cuando queremos cambiar algo en nuestras vidas. 

Los hábitos y las creencias van de la mano.  A menudo es una creencia inconsciente la que impide a la gente darse cuenta del cambio que desean hacer en su vida. Por ejemplo, quienes padecen de alopecia y con resignación deciden utilizar pelucas o cubrirse de alguna manera porque creen que no hay nada que hacer al respecto y desconocen que hay opciones como la que le ofrece http://dryane.com/  que podría representar una alternativa diferente.

Otros ejemplos de creencias que modelan nuestros hábitos podrían ser, el hombre con sobrepeso rompe su dieta después de una semana, porque él no es consciente de que cree que el comer le hace sentir seguro. El fumador se fuma un cigarrillo, porque es inconsciente de que cree que fumar le relaja. El adicto al trabajo se queda hasta tarde los fines de semana, y aún se lleva documentos a casa a pesar de que le prometió a su esposa que no lo haría, porque no se da cuenta que él cree que "un hombre de verdad siempre trabaja duro", y quiere desesperadamente ser un hombre de verdad. 

En cualquier caso, sea cual sea el hábito o el cambio deseado, lo más probable es que hay una creencia que está generando la conducta no deseada. Y la única manera de hacer un cambio duradero es cambiar la creencia. Cualquier cosa menos es superficial.




lunes, 2 de febrero de 2015

A merced de nuestras creencias


El papel de las creencias en nuestra vida a menudo se pasa por alto. Vemos los efectos de estas creencias a nuestro alrededor y nos centramos en determinadas cosas, algunas que nos agradan y otras que no, pero no hacemos lo necesario para buscar la raíz, para encontrar las creencias que generan el mundo que nos rodea. Lo crea o no, el mundo a su alrededor se genera a partir de las creencias.

Las creencias son la fuerza más poderosa en el universo humano. Ellas son responsables de 99% de lo que experimentamos en nuestra vida. Ellas generan pensamientos, comportamientos, sentimientos, y estos a su vez generan las costumbres sociales, la acción política, incluso, el diseño arquitectónico de todo. Mire a su alrededor y todo lo que ve allí es causa de una creencia u otra.

En una escala más pequeña, todo lo que usted hace, piensa y siente es porque cree algo acerca de las experiencias en su vida. Usaré el siguiente ejemplo para explicarlo mejor.

Tres personas se encuentran en el mismo atasco de tráfico. Todos están yendo a su casa, con sus familias, en el mismo barrio. La primera se llena de rabia al no conocer la causa de la paralización. La segunda se relaja y disfruta de los pocos minutos inesperados de soledad y pone su música preferida. La tercera utiliza esos pocos minutos para tomar respiraciones profundas y practicar la paciencia.

Lo que provoca sus diferentes reacciones es, al final de cuentas, lo que cree cada una acerca de la situación. La primer persona cree que es inexcusable que no pueda llegar a tiempo a donde va por culpa de alguien más. La segunda cree que es un regalo de la vida tener el tiempo a solas que tanto necesita. La tercera cree que es una oportunidad para poner en práctica que lo ha aprendió en sus clases de YOGA

Probablemente, ninguna de ellas  era consciente de que estaban creyendo algo en particular acerca del atasco de tráfico. Ellas sólo experimentan la situación y reaccionaron. La mayoría de las creencias son inconscientes, y ahí radica el problema.


Debido a que las creencias son responsables de un gran porcentaje de nuestra experiencia, es una buena idea mantener las creencias que son útiles, pero no las que son perjudiciales. Sin embargo, como  en su mayoría son inconscientes, es difícil diferenciarlas pues generalmente solo podemos ver un pequeño porcentaje de ellas como sucede con los icebergs, y el resto yace sumergido en nuestro inconsciente.



miércoles, 14 de enero de 2015

Sordera emocional


Después de mi publicación de ayer "No hay peor sordo que el que no quiere oír" alguien me pregunto que es la sordera emocional y voy a tratar de explicarla con más detalle en esta nota.

La sordera se define como la ausencia o disminución de la facultad de oír, y generalmente va relacionada con algún problema anatómico o fisiológico de nuestro sistema auditivo, dicho de otra manera, con el aspecto físico de la audición, pero la sordera también puede aplicarse a nuestras emociones. Es decir, se puede ser emocionalmente sordo.

Así como hay personas con un excelente oído, y hasta algunas a las que se le dice que cuentan con un extraordinario oído musical porque son capaces de identificar con mucha precisión diversos sonidos, armonías y hasta sus distintas tonalidades, así también hay quienes son sumamente sensibles y son capaces de percibir en sí mismos y en los demás diversas emociones y estados de ánimo.

Al igual que los problemas auditivos físicos, la sordera emocional también podría presentarse en diferentes medidas. Es así que quienes poseen una alta sensibilidad podrían calibrar  el tono exacto de una emoción, por ejemplo identificar la ira o la tristeza desbordada en su corazón, con razón justificada o sin ella, o la decepción o el desprecio en el rostro de un amigo.

Se puede nacer con problemas de audición - por algún misterio de la genética,- pero emocionalmente hablando, algunos de nosotros simplemente nacemos con una paleta emocional más moderada. La emoción está presente, pero algo distante y esto afecta nuestro modo de interactuar socialmente.

Un caso poco conocido es el de las personas con síndrome de Asperger, en cierta medida parecida al autismo, en el que las personas se tornan demasiado concentradas u obsesivas  con un solo objeto o tema e ignoran todo los demás.

Por otra parte, así como la sordera física también puede ser causada por un accidente o lesión - lo mismo puede suceder con la sordera emocional, es decir, cuando se experimenta un trauma, por la indiferencia de los demás, la negligencia, la intimidación,  pena, o una alteración importante en nuestro medio ambiente, es factible abrumar nuestras emociones hasta el punto que nos volvemos insensibles. Nuestros sentimientos se estiran más allá de la tolerancia, y así nuestra conciencia de ellos se cierra por un tiempo como un mecanismo de protección.

Cualquiera que sea la causa, la gravedad o la duración de la sordera emocional, puede manifestarse como la incapacidad de sentir impidiéndonos relacionarnos con los demás y reaccionar adecuadamente.

Cuando ignoramos, negamos o minimizar nuestras emociones, estas no desaparecen. No por estar confundidos, sobrecargados o tan maltratados por la vida, al grado que no podemos reconocer lo que sentimos, las emociones dejan de existir. Nuestros sentimientos pueden disfrazarse o esconderse de la vista, pero ahí están, solo que no los escuchamos.

Al igual que para una persona con una audición física deficiente existen alternativas como el uso de audífonos, quienes padecen sordera emocional pueden aprender a escuchar mejor. Y en la medida que aprendamos a escucharnos y escuchar  a los demás podremos ir identificando con más claridad el tono, la frecuencia, la urgencia y el sentido de la emoción.

Todo el mundo sabe lo satisfactorio que es escuchar y ser escuchado, esto crea una sensación de calma, de seguridad, de control. El escuchar bien a otra persona es un gran regalo para ellos, pero también es un regalo maravilloso que podemos darnos a nosotros mismos.

Al prestar atención a lo que sentimos, tomarlo en serio, intentando comprender el significado de nuestros sentimientos, podemos aprender a controlarnos, calmar nuestros propios miedos, y construir nuestra propia capacidad de recuperación.

Cualquiera que sea la agitación emocional en nuestras vidas, hacer oídos sordos nunca conducirá a la tranquilidad. Sólo escuchando profundamente podemos resolver lo que nos preocupa. 

Para saber sobre audífonos y otras alternativas para atender problemas de audición pude visitar esta web: http://www.audifonofactory.com/



martes, 13 de enero de 2015

No hay peor sordo que el que no quiere oír


La sordera es un problema muy serio, algunas personas nacen con ella mientras que otras la desarrollan en el transcurso de su vida. Hay sordera física pero también hay una sordera emocional y esta es quizás la más triste de todas, porque es la más fácil de curar pero muy poca gente reconoce que la padece y por ello no se les puede ayudar.
Estas son algunas de las causas de por qué algunas personas tienen problemas de sordera física y algunas sugerencias para prevenirla.
En el caso de las personas en la industria de la música, los estudios han demostrado que los problemas de sordera son causados generalmente por estar expuestos a música en un muy alto volumen. Las estrellas del rock como Eric Clapton y Peter Townshend creen que jugar en conciertos con los altavoces a un volumen exagerado ha sido la causa de sus problemas de audición, tanto tiempo en esta actividad entre los ensayos, las giras y los conciertos masivos, les ha ocasionado un daño permanente.
Exponerse a sonidos como el de un disparo o una explosión también podría ocasionar un problema serio en el oído, tal es el caso del actor  William Shatner y el ex presidente Ronald Reagan, quienes por un accidente estuvieron expuestos a un fuerte disparo muy cerca de donde estaban y este sonido les provoco un daño permanente por lo que el ex presidente tuvo que usar audífonos más adelante en su carrera política.
Una enfermedad podría ser otra causa de problemas de sordera. Algunos atletas y celebridades desarrollaron una enfermedad a una edad temprana y nunca se recuperaron completamente de ella. Dos buenos ejemplos son Miss América 1995 Heather Whitestone y el atleta Jeff Float.
También están aquellos que han nacido sordos y en la mayoría de los casos, esto es genético. Esto es causado por enfermedades tales como citomegalovirus (CMV), la toxoplasmosis y el herpes. Los medicamentos que se utilizan para tratar estos problemas también pueden causar daños en el sistema auditivo especialmente fármacos ototóxicos.
Los bebes que nacen antes de tiempo también están en riesgo de ser sordos o convertirse en sordos en el futuro. Esto se debe a que pueden haber nacido con ictericia severa o experimentan una falta de oxígeno.
También es posible que el niño pueda perder su sentido del oído como consecuencia de un accidente.
Otra posibilidad por las que una persona puede sufrir de problemas de sordera es el envejecimiento. Los estudios han demostrado que a medida que envejecemos, una combinación de fuerte ruido, el estrés, ciertas enfermedades y medicamentos pueden hacer que esto suceda.
También se puede sufrir de problemas de sordera, si se trabaja en una obra de construcción o al aeropuerto, especialmente si no se utiliza algún tipo de protección.
Si usted se pregunta si es posible prevenir la sordera, la respuesta es que en algunos casos sí y en otros no. Dado que no tenemos ningún control sobre lo que ocurre cuando la mujer está embarazada, es difícil evitar que eso suceda, y más cuando esto tiene que ver con los genes, pero una vez que el bebé está fuera, hay algunas medidas que podemos tomar.
En primer lugar, evitar asistir frecuentemente a lugares con altavoces muy altos, o colocarse cerca de ellos, los padres no deben llevar a sus hijos a lugares que tienen sonidos fuertes. Los oídos de los niños aún no se han desarrollado plenamente y son muy sensibles. A medida que crecen, es importante enseñarles acerca de las técnicas de seguridad adecuadas, como el uso de protectores para los oídos, especialmente si tienen que exponerse a un ambiente demasiado ruidoso.
También hay que vigilar la salud, ya que podrían sufrir de una enfermedad que podría darles este problema. Si el médico está a punto de prescribir un medicamento, asegúrese de que uno de sus efectos secundarios no es la sordera.



lunes, 5 de enero de 2015

Las creencias son como un par de gafas


Las creencias son como un par de gafas y alteran nuestra forma de ver el mundo.

Al usar gafas o anteojos generalmente se busca mejorar la visión y alcanzar el estándar de 20/20, lo que significa que se puede ver a 20 pies lo que la mayoría de la gente puede ver a 20 pies. Partiendo de esta idea, si las gafas nos ayudan a ver el mundo con todo detalle, ¿será posible que exista un conjunto específico de creencias que nos permitan ver al mundo en su forma exacta?

Antes de responder a esta pregunta, es importante darnos cuenta de un aspecto fundamental de la visión y la conciencia. El mundo que vemos con nuestros ojos no es el mundo "real".

Esta afirmación no es sólo un concepto de moda o el consejo de un gurú de la India. Este es un hecho científico. Los seres humanos son animales visuales por lo que la mayor parte de la información que usamos para crear nuestros mapas de la realidad se toma de los ojos.

Ahora lo aclaro, y lo que voy a explicar va igual de bien para los oídos, la nariz, la boca y los dedos. Todo lo que vemos es la reconstrucción en nuestro cerebro de la información sensorial que recibimos, en este caso visual.

Se que esto puede sonar como la misma cosa, excepto que no lo es.

Durante esta interpretación, nuestro sistema de creencias está involucrado, lo que significa que incorpora o descarta alguna de la información que recibe en función de lo que creemos.

Esencialmente, lo que se ve cuando se mira alrededor es nuestra interpretación del mundo, y no el mundo en sí. Esto puede parecer una diferencia pequeña, pero las implicaciones son enormes.

Imagínese que usted está viendo una típica película de acción de Hollywood con un montón de balas, bombas y explosiones. Usted la va a ver de una manera si cree que la violencia es una forma agradable de entretenimiento, pero si usted cree que la violencia como entretenimiento es un síntoma de colectivos hábitos autodestructivos su apreciación será muy diferente.

Dicho de otra manera, si esa misma película de acción es vista por un monje budista, un satanista, y un ex-militar, podemos estar seguros que los tres van a ver diferentes películas. Por supuesto, sus diferentes sistemas de creencias aceptan y rechazan diferentes bits de los estímulos visuales que todos ellos reciben al ver la película.

Al iniciar esta nota hice la pregunta de si será posible que exista un conjunto específico de creencias que nos permitan ver al mundo en su forma exacta. No lo sé a ciencia cierta, pero, probablemente, la respuesta es sí, pero para la mayoría de nosotros, en realidad, la adquisición de ese sistema de creencias tomaría toda una vida.

Ya tenemos una fuerte ventaja inicial con nuestros propios puntos de vista personalizados del mundo. Y eso está bien, perfectamente natural. Pero a a decir verdad, hay algunas creencias más saludables que otras. Algunas son útiles, mientras que otras nocivas. Algunos nos fortalecen, y algunas son debilitantes.


Si su sistema de creencias es como un par de gafas que influyen en su forma de ver el mundo, ¿qué pasaría si usted modifica algunas de ellas?




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