Un Regalo de Amor

Esta es una bellísima meditación que por fortuna encontré y deseo compartir con todos ustedes esperando que la disfruten tanto como yo, y se convierta en una oportunidad de renovación y preparación para los cambios de los nuevos tiempos que se avecinan.


Forma parte del contenido de un disco titulado "Brillará en Ti - Aleia" con las canciones de la película HIM, Más Allá de la Luz.

Si le agradaría recibir las otras 15 canciones incluidas en este disco, solicítelas a través del formulario que se encuentra en la barra lateral y con gusto se las enviaré sin costo alguno.


Para iniciar y antes de dar clic para escuchar, le sugiero que se asegure de tener sus bocinas encendidas, se coloque cómodamente, apague su celular, descuelgue el teléfono y evite cualquier cosa que pueda interrumpirle o distraerle durante los 16 minutos que dura la meditación.


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16 Ascensión (meditación)

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miércoles, 14 de enero de 2015

Sordera emocional


Después de mi publicación de ayer "No hay peor sordo que el que no quiere oír" alguien me pregunto que es la sordera emocional y voy a tratar de explicarla con más detalle en esta nota.

La sordera se define como la ausencia o disminución de la facultad de oír, y generalmente va relacionada con algún problema anatómico o fisiológico de nuestro sistema auditivo, dicho de otra manera, con el aspecto físico de la audición, pero la sordera también puede aplicarse a nuestras emociones. Es decir, se puede ser emocionalmente sordo.

Así como hay personas con un excelente oído, y hasta algunas a las que se le dice que cuentan con un extraordinario oído musical porque son capaces de identificar con mucha precisión diversos sonidos, armonías y hasta sus distintas tonalidades, así también hay quienes son sumamente sensibles y son capaces de percibir en sí mismos y en los demás diversas emociones y estados de ánimo.

Al igual que los problemas auditivos físicos, la sordera emocional también podría presentarse en diferentes medidas. Es así que quienes poseen una alta sensibilidad podrían calibrar  el tono exacto de una emoción, por ejemplo identificar la ira o la tristeza desbordada en su corazón, con razón justificada o sin ella, o la decepción o el desprecio en el rostro de un amigo.

Se puede nacer con problemas de audición - por algún misterio de la genética,- pero emocionalmente hablando, algunos de nosotros simplemente nacemos con una paleta emocional más moderada. La emoción está presente, pero algo distante y esto afecta nuestro modo de interactuar socialmente.

Un caso poco conocido es el de las personas con síndrome de Asperger, en cierta medida parecida al autismo, en el que las personas se tornan demasiado concentradas u obsesivas  con un solo objeto o tema e ignoran todo los demás.

Por otra parte, así como la sordera física también puede ser causada por un accidente o lesión - lo mismo puede suceder con la sordera emocional, es decir, cuando se experimenta un trauma, por la indiferencia de los demás, la negligencia, la intimidación,  pena, o una alteración importante en nuestro medio ambiente, es factible abrumar nuestras emociones hasta el punto que nos volvemos insensibles. Nuestros sentimientos se estiran más allá de la tolerancia, y así nuestra conciencia de ellos se cierra por un tiempo como un mecanismo de protección.

Cualquiera que sea la causa, la gravedad o la duración de la sordera emocional, puede manifestarse como la incapacidad de sentir impidiéndonos relacionarnos con los demás y reaccionar adecuadamente.

Cuando ignoramos, negamos o minimizar nuestras emociones, estas no desaparecen. No por estar confundidos, sobrecargados o tan maltratados por la vida, al grado que no podemos reconocer lo que sentimos, las emociones dejan de existir. Nuestros sentimientos pueden disfrazarse o esconderse de la vista, pero ahí están, solo que no los escuchamos.

Al igual que para una persona con una audición física deficiente existen alternativas como el uso de audífonos, quienes padecen sordera emocional pueden aprender a escuchar mejor. Y en la medida que aprendamos a escucharnos y escuchar  a los demás podremos ir identificando con más claridad el tono, la frecuencia, la urgencia y el sentido de la emoción.

Todo el mundo sabe lo satisfactorio que es escuchar y ser escuchado, esto crea una sensación de calma, de seguridad, de control. El escuchar bien a otra persona es un gran regalo para ellos, pero también es un regalo maravilloso que podemos darnos a nosotros mismos.

Al prestar atención a lo que sentimos, tomarlo en serio, intentando comprender el significado de nuestros sentimientos, podemos aprender a controlarnos, calmar nuestros propios miedos, y construir nuestra propia capacidad de recuperación.

Cualquiera que sea la agitación emocional en nuestras vidas, hacer oídos sordos nunca conducirá a la tranquilidad. Sólo escuchando profundamente podemos resolver lo que nos preocupa. 

Para saber sobre audífonos y otras alternativas para atender problemas de audición pude visitar esta web: http://www.audifonofactory.com/



martes, 13 de enero de 2015

No hay peor sordo que el que no quiere oír


La sordera es un problema muy serio, algunas personas nacen con ella mientras que otras la desarrollan en el transcurso de su vida. Hay sordera física pero también hay una sordera emocional y esta es quizás la más triste de todas, porque es la más fácil de curar pero muy poca gente reconoce que la padece y por ello no se les puede ayudar.
Estas son algunas de las causas de por qué algunas personas tienen problemas de sordera física y algunas sugerencias para prevenirla.
En el caso de las personas en la industria de la música, los estudios han demostrado que los problemas de sordera son causados generalmente por estar expuestos a música en un muy alto volumen. Las estrellas del rock como Eric Clapton y Peter Townshend creen que jugar en conciertos con los altavoces a un volumen exagerado ha sido la causa de sus problemas de audición, tanto tiempo en esta actividad entre los ensayos, las giras y los conciertos masivos, les ha ocasionado un daño permanente.
Exponerse a sonidos como el de un disparo o una explosión también podría ocasionar un problema serio en el oído, tal es el caso del actor  William Shatner y el ex presidente Ronald Reagan, quienes por un accidente estuvieron expuestos a un fuerte disparo muy cerca de donde estaban y este sonido les provoco un daño permanente por lo que el ex presidente tuvo que usar audífonos más adelante en su carrera política.
Una enfermedad podría ser otra causa de problemas de sordera. Algunos atletas y celebridades desarrollaron una enfermedad a una edad temprana y nunca se recuperaron completamente de ella. Dos buenos ejemplos son Miss América 1995 Heather Whitestone y el atleta Jeff Float.
También están aquellos que han nacido sordos y en la mayoría de los casos, esto es genético. Esto es causado por enfermedades tales como citomegalovirus (CMV), la toxoplasmosis y el herpes. Los medicamentos que se utilizan para tratar estos problemas también pueden causar daños en el sistema auditivo especialmente fármacos ototóxicos.
Los bebes que nacen antes de tiempo también están en riesgo de ser sordos o convertirse en sordos en el futuro. Esto se debe a que pueden haber nacido con ictericia severa o experimentan una falta de oxígeno.
También es posible que el niño pueda perder su sentido del oído como consecuencia de un accidente.
Otra posibilidad por las que una persona puede sufrir de problemas de sordera es el envejecimiento. Los estudios han demostrado que a medida que envejecemos, una combinación de fuerte ruido, el estrés, ciertas enfermedades y medicamentos pueden hacer que esto suceda.
También se puede sufrir de problemas de sordera, si se trabaja en una obra de construcción o al aeropuerto, especialmente si no se utiliza algún tipo de protección.
Si usted se pregunta si es posible prevenir la sordera, la respuesta es que en algunos casos sí y en otros no. Dado que no tenemos ningún control sobre lo que ocurre cuando la mujer está embarazada, es difícil evitar que eso suceda, y más cuando esto tiene que ver con los genes, pero una vez que el bebé está fuera, hay algunas medidas que podemos tomar.
En primer lugar, evitar asistir frecuentemente a lugares con altavoces muy altos, o colocarse cerca de ellos, los padres no deben llevar a sus hijos a lugares que tienen sonidos fuertes. Los oídos de los niños aún no se han desarrollado plenamente y son muy sensibles. A medida que crecen, es importante enseñarles acerca de las técnicas de seguridad adecuadas, como el uso de protectores para los oídos, especialmente si tienen que exponerse a un ambiente demasiado ruidoso.
También hay que vigilar la salud, ya que podrían sufrir de una enfermedad que podría darles este problema. Si el médico está a punto de prescribir un medicamento, asegúrese de que uno de sus efectos secundarios no es la sordera.



lunes, 5 de enero de 2015

Las creencias son como un par de gafas


Las creencias son como un par de gafas y alteran nuestra forma de ver el mundo.

Al usar gafas o anteojos generalmente se busca mejorar la visión y alcanzar el estándar de 20/20, lo que significa que se puede ver a 20 pies lo que la mayoría de la gente puede ver a 20 pies. Partiendo de esta idea, si las gafas nos ayudan a ver el mundo con todo detalle, ¿será posible que exista un conjunto específico de creencias que nos permitan ver al mundo en su forma exacta?

Antes de responder a esta pregunta, es importante darnos cuenta de un aspecto fundamental de la visión y la conciencia. El mundo que vemos con nuestros ojos no es el mundo "real".

Esta afirmación no es sólo un concepto de moda o el consejo de un gurú de la India. Este es un hecho científico. Los seres humanos son animales visuales por lo que la mayor parte de la información que usamos para crear nuestros mapas de la realidad se toma de los ojos.

Ahora lo aclaro, y lo que voy a explicar va igual de bien para los oídos, la nariz, la boca y los dedos. Todo lo que vemos es la reconstrucción en nuestro cerebro de la información sensorial que recibimos, en este caso visual.

Se que esto puede sonar como la misma cosa, excepto que no lo es.

Durante esta interpretación, nuestro sistema de creencias está involucrado, lo que significa que incorpora o descarta alguna de la información que recibe en función de lo que creemos.

Esencialmente, lo que se ve cuando se mira alrededor es nuestra interpretación del mundo, y no el mundo en sí. Esto puede parecer una diferencia pequeña, pero las implicaciones son enormes.

Imagínese que usted está viendo una típica película de acción de Hollywood con un montón de balas, bombas y explosiones. Usted la va a ver de una manera si cree que la violencia es una forma agradable de entretenimiento, pero si usted cree que la violencia como entretenimiento es un síntoma de colectivos hábitos autodestructivos su apreciación será muy diferente.

Dicho de otra manera, si esa misma película de acción es vista por un monje budista, un satanista, y un ex-militar, podemos estar seguros que los tres van a ver diferentes películas. Por supuesto, sus diferentes sistemas de creencias aceptan y rechazan diferentes bits de los estímulos visuales que todos ellos reciben al ver la película.

Al iniciar esta nota hice la pregunta de si será posible que exista un conjunto específico de creencias que nos permitan ver al mundo en su forma exacta. No lo sé a ciencia cierta, pero, probablemente, la respuesta es sí, pero para la mayoría de nosotros, en realidad, la adquisición de ese sistema de creencias tomaría toda una vida.

Ya tenemos una fuerte ventaja inicial con nuestros propios puntos de vista personalizados del mundo. Y eso está bien, perfectamente natural. Pero a a decir verdad, hay algunas creencias más saludables que otras. Algunas son útiles, mientras que otras nocivas. Algunos nos fortalecen, y algunas son debilitantes.


Si su sistema de creencias es como un par de gafas que influyen en su forma de ver el mundo, ¿qué pasaría si usted modifica algunas de ellas?




lunes, 1 de diciembre de 2014

Creencias congelantes

Pudiera decirse que hay creencias muy parecidas a un iceberg, capaces de congelar al más prendido de los emprendedores.

Detallando la comparación, se dice que a pesar de que hay mucha preocupación por el calentamiento global y la disminución de los casquetes polares, las aguas frías de los polos están todavía llenas de icebergs, que no son otra cosa que gigantescos trozos de hielo dulce desprendidos de un glaciar, que vagan flotando por el océano, y de los cuales solo podemos ver en la superficie una pequeña porción, porque  la mayor parte y la más peligrosa se encuentra bajo el mar.

Recordemos que en 1912, cuando el Titanic zarpó de Southampton, Inglaterra, con destino a la ciudad de Nueva York, había aún más de estos gigantes congelados.

El Titanic fue lo máximo de su tiempo, tenía el más alto nivel de lujo y extravagancia. Fue un testimonio de la belleza que la humanidad podría crear, con la colaboración de miles de personas realizando un gran esfuerzo por construir lo que en su momento fue considerado todo un país de las maravillas flotante.

Después de zarpar, el capitán Edward John Smith recibió la advertencia de los icebergs más al sur de lo previsto. Con cuidado, se desvió de su curso hacia aguas más caldas, creyendo que era suficiente para evitar esos cubitos de hielo peligrosos.

Pero estaba equivocado, finalmente el buque rozó el iceberg que daño severamente las placas del revestimiento de la nave a su cargo, sentenciado de esta manera al trasatlántico monumental a su fatal hundimiento.

Fue así como de repente, las esperanzas y los sueños de muchos, los futuros, las vidas de las personas a bordo, todo eso quedo congelado y en lo profundo de mar debido a un iceberg del que solo podía verse menos de la décima parte, porque el resto, la parte que hizo el mayor daño, yacía en silencio bajo el agua, oculto a la vista humana.
Las creencias son algo así como los icebergs, sólo somos conscientes de una pequeña fracción de su influencia en nuestras vidas. El resto yace sumergido en el subconsciente, pero ejerce un poder inimaginable sobre nuestros pensamientos, sentimientos y comportamientos.
Y a veces nuestro futuro, nuestras vidas, la opulencia, la abundancia que hemos creado o deseamos crear golpea contra ese peligro que está al acecho, nosotros y nuestros sueños se congelan. Y al igual que los pasajeros del Titanic, nuestras intenciones pueden hundirse.

Básicamente, la gente se paraliza y no puede cambiar, no pueden crear sus deseos porque uno, algunos o la totalidad de sus creencias se contradicen con lo que sea que deseen obtener o llegar a ser.

Pero, no todo está perdido...

Lo que olvidamos a menudo en nuestro mundo de cajas, etiquetas y clasificaciones es que somos criaturas increíbles, y que como seres humanos tenemos un enorme potencial creativo.

Si usted persevera en su deseo de cambiar, se sorprenderá lo rápido y abundante que puede ser la recompensa por sus esfuerzos, pero no se equivoque, no hay ninguna píldora mágica. No hay una técnica que lo va a transformar inmediatamente en la versión ideal de usted mismo. Solo con disciplina y compromiso alcanzara lo que se proponga.

Una herramienta útil que lo apoyará para alcanzar sus metas la encontrará el lector en este enlace. Reprogramación Mental para el Éxito (mini curso de regalo)



lunes, 3 de noviembre de 2014

Es posible cambiar nuestra realidad


El mundo está hecho de creencias. Todo lo que vemos, oímos, tocamos, saboreamos y sentimos se crea a partir de la interpretación de las creencias. 

Algunos de ellas son únicas y personales, pero la mayoría se originan en nuestro entorno. Usted nació en un mundo lleno de creencias, y a medida que creció y se socializo, también acepto esas creencias como verdaderas. 

Básicamente, todos vivimos en un mundo construido por las ideas de los demás, y en algún lugar en el camino, las hemos tomado como propias. Nos hemos puesto de acuerdo con las creencias y las consideramos como 'la verdad'. 

A medida que crecemos, es muy común olvidar que hemos aceptado estos sistemas de creencias como la respuesta "correcta". Nos olvidamos de que son subjetivas y maleable. 

Entonces, en algún momento de nuestras vidas, por cualquier razón, decidimos cambiar algo sobre nosotros mismos, por ejemplo: perder peso, ganar más dinero, encontrar un socio, dejar un socio, tener más compasión, ser más inteligente, hacer más trabajo, y es ahí cuando de repente recordamos nuestro sueños.

Esta motivación para mejorar es una característica fundamental de la conciencia. Trabajamos duro para hacer estos cambios, luchamos contra nosotros mismos, con la esperanza de superar una vida de condicionamiento y hábitos. 

A veces, tenemos éxito, pero la mayoría de las veces después de algunas horas, días o semanas, volvemos de nuevo a nuestros viejos patrones familiares. 

Pero… ¿qué es lo que nos impide transformarnos en la persona que queremos llegar a ser? ¿Por qué no podemos dejar de comer esos pastelillos que no nos dejan bajar ni una libra? ¿Por qué es que a pesar de su nuestras mejores intenciones no podemos ser un poco más amables con quienes nos rodean, ni siquiera con nosotros mismos? ¿Por qué no somos ricos ni exitosos a pesar de todo nuestro talento e inteligencia? 

La respuesta a estas u otras preguntas similares es... 'las creencias'. 

En el fondo, la persona tiene una creencia que entra en conflicto con el cambio que quiere hacer en sus vidas. 

La buena noticia es que las creencias pueden cambiarse y así cambiar la realidad. Ampliaremos este tema en las próximas notas, no deje de venir a visitarnos, o bien, suscríbase a nuestro boletín para mantenerse al tanto de las nuevas publicaciones.

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